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MIRAR, CAPTURAR, EDITAR, PROYECTAR. Mario Opazo Mirar a través de una cámara de video es ponernos una cita con la conciencia, es decir, darnos cuenta que nos damos cuenta del mundo contenido en fragmentos de tiempo y espacio. Capturar es entonces una operación consciente que consiste en importar a la memoria del aparato (todo artefacto o sistema con memoria y resistencia) que se ha vuelto una prótesis extensiva de la experiencia cognitiva, lo que nos importa de un mundo que resulta de nuestra voluntad de atrapar su apariencia audio visual. Editar es una decisión política selectiva y taxonómica mediada por una legislación subjetiva, (que incide en la gramática original de la captura contenida en el aparato o sistema), motivada por la voluntad de insertarle al mundo un producto autónomo, es decir, liberado de un mundo preexistente, o sea, un orden nuevo y evolucionario, motivador de nuevos mundos. Proyectar, mostrar, emitir son mecanismos de comunicación que hacen posible que el pensamiento cerrado se abra, es decir, que el conocimiento privado se vuelva público, ampliando los canales de relación entre el individuo y el mundo, sugiriendo nuevos recursos de percepción al relacionarse con distintas maneras de mirar, capturar y editar la conciencia. Si ampliamos el límite de los conceptos anteriores, recordaríamos la definición que Beuys le asigna a la palabra "arte": Arte es el lugar donde el hombre experimenta, que es el mismo punto donde se construye algo que luego el hombre inserta en el mundo, y ese algo es siempre nuevo y evolucionario". Beuys nos permite ubicar el lugar de la experimentación en cualquier parte o más bien, nos propone una idea de arte que implica el reconocimiento de distintos aspectos de la vida humana, aspectos de tipo antropológico que contienen asuntos políticos, sociales, económicos, estéticos, científicos, etc. Si aceptamos esta idea de arte, es fundamental reconocer la importancia del origen de los procesos plásticos y por supuesto del destino de los mismos, además de reconocer que el arte surge como respuesta a las voces de un "aquí y ahora". El "aquí y ahora" nuestro es difuso, la globalización además de ser una manera de operar del mundo que se dio a raíz de la cristalización de proyectos de tipo económico, político y tecnológico, que tuvieron su origen a principios del siglo XX, pero que incluso fueron insinuados desde la alta Edad Media con los viajes intercontinentales y desde la revolución industrial, es una compleja dinámica que ha puesto en crisis la definición concreta de las fronteras y los límites sólidos, ha debilitado las relaciones internacionales en el sentido propuesto por las ciencias sociales desde el siglo XIX, que operaba a partir de la relación imperialista entre una nación poderosa ubicada en el centro, y otras menores ubicadas en la periferia. La globalización puso en un terreno vertiginoso los conceptos de nación, país, y localidad, proponiendo a cambio unos niveles de relación y participación que afianzan el reconocimiento de otro fenómeno actual: la mundialización de la cultura. Bajo este panorama, ¿cuál sería entonces nuestro aquí y ahora?, es una de las preguntas que este festival se formula, para eso ha invitado distintas muestras de video históricas y contemporáneas de Argentina, Brasil, Colombia, México y Perú, con el ánimo de revisar cual ha sido la relación que algunos países latinoamericanos han establecido con el mundo globalizado representado en circuitos económicos políticos y tecnológicos. La selección de videos colombianos se ha concentrado en agrupar distintas variables de relación con los medios audiovisuales, desde lo documental hasta lo experimental, incluyendo algunos trabajos de tipo argumental. Aún siendo polifacética la selección desde lo gramatical, insiste en aspectos que son constantes desde la configuración temática e instrumental de las propuestas y es la clara referencia a un contexto desamparado desde muchos aspectos de tipo social, político, económico y tecnológico, realidad que a su vez, posibilita o impulsa los ánimos creativos, como un fuerte mecanismo de resistencia y señalamiento crítico: la impotencia convertida en potencia creativa. Es ahí donde resaltan las particularidades de nuestro contexto en relación a los desdibujamientos identitarios motivados por la globalización, es ahí donde además reconocemos unos niveles de participación ante el mundo, al verificar diferencias de apropiación de lenguajes y técnicas, una especie de tecnología y diseñística del desamparo local, hace posible el surgimiento de soluciones, relaciones creativas no solo son los aspectos conceptuales sino instrumentales, tecnológicos y emisivos. El pirateo de programas de edición digital, el roba señal de t.v. cable, y la apropiación de señales televisivas han sido operaciones recurrentes en un gran número de realizadores colombianos de esta década, una forma de participar en el mundo globalizado, diluyendo los límites de lo legal y de las relaciones de pertenencia, ampliando los ánimos subversivos contestatarios propuestos por otros realizadores desde los 70s. Otro lugar de investigación reconocible son las reflexiones referidas a la transterritorialidad, la identidad, la migración y el desplazamiento, temas que portan nodos de cruces con la historia cercana de otros países, como una especie de reconocimiento de consecuencias políticas heredadas desde los años 70s y sus dictaduras, además de migraciones motivadas por las todavía vigentes relaciones construidas por naciones poderosas que ofrecen la tierra prometida al imaginario colectivo. Las relaciones con tecnologías primarias y elementales, técnicas de animación que ubican el dibujo manual y el cuadro a cuadro en el lugar de la génesis de la tecnología, son portadoras de comentarios de tipo económico aún indirectamente, ya que intrínseco a la precariedad, en muchos casos, habita la carencia de medios y recursos, en otros casos es intencional la decisión de abandonar destrezas y habilidades tecnológicas casi como un antidiscurso a la retórica de las tecnologías. Nuestro panorama es múltiple, sobre todo si se pone atención a la producción joven, los nuevos realizadores han heredado un cúmulo de comentarios y actitudes de experimentación, desde la academia se han familiarizado con las nuevas tecnologías, encontrando en el video un terreno plástico próximo a su medio ambiente audiovisual, es así como muchas de las propuestas se alimentan de referentes traídos del mundo del video musical y la propaganda comercial, generando resultados que oscilan en movimientos y tránsitos transgenéricos. Mirar a través de una cámara de video es ponerle una cita al ojo con la conciencia, al revisar la selección de videos de esta muestra verifico un encuentro de conciencias que provienen de la relación con un "aquí y ahora", en el que se estrellan pulsiones entre lo local y lo global. Mario Opazo Profesor Universidad Nacional de Colombia
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